EL CRIMEN DE SITRAMA DE TERA
Nueva versión revisada a 6 de junio de 2026
El 21 de enero de 1907, Marciano Centeno Lobato, maestro de escuela de Sitrama de Tera, mató al juez municipal y trató de acabar también con el párroco.
Aparentemente era un simple crimen local. Sin embargo, la prensa lo convirtió en una batalla de la guerra por la instrucción pública entre religión y laicismo, y dedicó una gran repercusión al juicio.
El maestro fue condenado y pasó varios años en la cárcel. Rehabilitado, siguió ejerciendo la enseñanza en sitios cada vez más alejados, donde nadie conocía su historia.
Pero un día regresó a su pueblo natal, justo cuando estallaba la Guerra Civil Española. Lo identificaron como masón y anticatólico radical, y quizá también como asesino. Fue detenido y ejecutado, e incluso expulsado póstumamente del cuerpo de maestros.
... porque allí he creído dejar un hombre muerto y otro herido.
— El Heraldo de Zamora, 21 de enero de 1907
LA CRÓNICA NEGRA DE SITRAMA
Como cualquier otro pueblo, Sitrama cuenta con su particular crónica negra de crímenes y sucesos. Fueron por ejemplo muy notorios:
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- el Crimen de los Alcaldes de 1928: durante una discusión por la correspondencia, el recién dimitido alcalde de Sitrama peleó con su sustituto y acabó acuchillando a su predecesor;
- y el Crimen del Cartero de 1947: tras continuas discusiones y mutuas amenazas de muerte, el cartero de Sitrama mató de un tiro a su cuñado.
Pero el Crimen de Sitrama por antonomasia, el que mereció los titulares de la prensa zamorana y madrileña, fue el que tuvo lugar hace ciento veinte años, el 21 de enero de 1907.
Lo que lo convierte en único son la profesión de los protagonistas y los motivos del homicidio. La mayoría de los crímenes rurales se deben a robos, reyertas, disputas familiares y venganzas entre vecinos.
En el caso de Sitrama:
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- el matador fue el propio maestro de escuela;
- las víctimas, el juez municipal, que acabó muerto, y el párroco del pueblo, que se salvó de milagro;
- y los motivos, las diferencias ideológicas irreconciliables que desembocaron en odios personales: el maestro era masón y laicista, en un pueblo en el que casi todos eran conservadores y religiosos.
¿No es cierto que usted hacía alarde de profesar ideas antirreligiosas y que más de una vez dijo que había desempeñado el honroso cargo de secretario del centro masónico de Valladolid?
— El Correo de Zamora, 21 de octubre de 1907
CÓMO SE PRODUJO EL CRIMEN
La tragedia se fraguó y explotó en tan sólo seis meses.
En julio de 1906, Marciano Centeno Lobato comenzó a trabajar en la escuela de Sitrama como maestro interino. De inmediato sus métodos pedagógicos causaron suspicacia y desagrado en el pueblo.
El nuevo maestro era republicano y masón. Y las sospechas de que intentaba inculcar a sus alumnos el desprecio a la religión y la monarquía le hicieron chocar contra las autoridades y la mayoría de los vecinos. Primero fueron diferencias corteses, luego discusiones elevadas de tono, después burlas y desplantes, más tarde ataques en público y por último la hostilidad manifiesta.
Un escrito de burla hacia las ánimas del Purgatorio en plena época de Todos los Santos rompió todos los puentes entre el maestro y los vecinos. Estos se quejaron al gobernador civil, exigiendo su destitución e incluso expulsión de la enseñanza. Asustado ante la perspectiva de quedar en la miseria, Marciano Centeno cayó en la paranoia. Y en una discusión por una licencia de caza acabó disparando al juez, Higinio Barrios García, y al párroco, a los que consideraba culpables de su desgracia.
El juicio se celebró en octubre de 1907 y atrajo una gran expectación y cobertura por parte de la prensa, tanto zamorana como madrileña.
En aquella época no existía ningún respeto por la privacidad ni la protección de datos, así que los periódicos reprodujeron con todo detalle las declaraciones de los testigos. Todos ellos son algunos de los vecinos de Sitrama de ese año, identificados por su nombre y apellidos. Sus descendientes podrán reconocerlos fácilmente, y apreciar el efecto que provocaban sus palabras tanto en el tribunal como en el público:
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- Francisco Alvarez García (testigo del crimen)
- Esteban Barrios García (juez sustituto)
- Higinio Barrios García (juez municipal)
- Celestino Bermejo (niño por entonces)
- Juan Manuel Bermejo (niño por entonces)
- Sebastián Centeno Zurro (testigo del ataque al cura)
- José Escudero García (molinero)
- Sixto Fernández Molezuelas (testigo del ataque al cura)
- Gregorio Ferrero Rodríguez (alcalde)
- Marcos Fidalgo Yáñez (secretario municipal)
- Lorenzo Furones Miñambres (labrador, testigo del crimen)
- Isidoro Gallego Furones (labrador, testigo del crimen)
- Carlos García Domínguez
- Santiago García Fernández (mesonero, testigo del ataque al cura)
- Fermín García Fernández
- Juan García García
- Marcelo González
- Pedro Huerga García (labrador, testigo del crimen)
- José Lobato
- Gabriel Pastor (labrador, testigo del ataque al cura)
- Simón Prieto Alvarez
- Diego Rodríguez Barrios (testigo del crimen)
- Marcos Turiel
- Celedonio Vara (niño por entonces)
- Manuel Vara Velasco (testigo del crimen)
No sospechaban que este profesor trataría de inculcar a sus discípulos las ideas contrarias a la religión, quebrantando de este modo en Sitrama el orden moral.
— El Correo de Zamora, 23 de octubre de 1907
UN ARTÍCULO EN "BRIGECIO"
Descubrí este suceso en plena Pandemia, cuando la inactividad me llevó a ojear periódicos antiguos por Internet en busca de información sobre Sitrama.
La abundancia de titulares sobre El crimen de Sitrama de Tera atrajo de inmediato mi atención, que aumentó en cuanto leí las noticias de los periódicos y la crónica pormenorizada del juicio. Apareció ante mí una historia apasionante que había puesto el nombre de Sitrama de Tera en boca de todo el mundo y que sin embargo se había olvidado por completo.
Ansioso por saber más, rastreé toda Internet y me puse en contacto con cualquier organismo que pudiera proporcionar alguna información.
Con todos esos ingredientes escribí un relato que envié al Centro de Estudios Benaventanos Ledo del Pozo, una institución dedicada a investigar y divulgar los valores históricos, artísticos y culturales de Benavente y su Comarca. Se publicó en la revista Brigecio con la siguiente referencia:
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- Cristovo Furones, J. (2024). El crimen de Sitrama de Tera. Revista Brigecio, núm. 33-34: págs. 179-206
Es una historia triste, que se prolonga más allá del crimen y su posterior juicio. De hecho, sus consecuencias llegaron, aunque fuese de manera indirecta, hasta treinta años después de los hechos durante la Guerra Civil y la posguerra.
Desenterrar a los muertos del pasado puede ser una experiencia arriesgada pero así mismo necesaria. Nos permite comprender la mentalidad de aquella época, los valores que guiaban a la gente y los problemas que les obsesionaban, tan diferentes de los actuales.
Puede descargarse el artículo en el siguiente enlace:
En 1907, el maestro de escuela de Sitrama de Tera asesinó al juez municipal y trató de matar al párroco. Sus consecuencias llegaron hasta la Guerra Civil Española.
— Revista Brigecio, núm. 33-34, 2024
FUENTES Y REFERENCIAS
Como ya he indicado, descubrí este suceso investigando periódicos antiguos. Los que más atención le dedicaron fueron los provinciales: en particular El Heraldo de Zamora y El Correo de Zamora, que narraron el proceso con todo detalle, transcribiendo los diálogos casi literalmente. Pero también hubo muchas menciones en la prensa de Madrid, entre la que destaca El Mundo, cuyo corresponsal hizo reír con sus comentarios sarcásticos.
Crimen y juicio:
- El Heraldo de Zamora es el más exhaustivo, funcionando de hecho como un acta de lo contado en el juicio. Están todos los números disponibles en Prensa Histórica:
- Desde Benavente (El crimen). 21 de enero de 1907.
- La Causa de Sitrama de Tera: 18 de octubre de 1907.
- Para el resto de sesiones del juicio: consultar los números del 19 al 24 de octubre
- El Correo de Zamora publicó en las mismas fechas el desarrollo de las sesiones del juicio. El acceso a los ejemplares está restringido por derechos de autor a sólo dos vías:
- solicitar una copia digital a la Hemeroteca de la Biblioteca Nacional de España,
- o consultarlos físicamente en la Biblioteca Provincial de Zamora.
- El Mundo está disponible en la Hemeroteca de la BNE:
- Historia de un crimen: juez asesinado. 22 de octubre de 1907
- Causa interesante: juez asesinado. 23 de octubre de 1907
Marciano Centeno pasó 12 años en la cárcel, primero en Zamora y luego en Valencia. Las noticias sobre su evolución se han sacado de los siguientes periódicos:
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- Pena de cárcel de Marciano Centeno: El Heraldo de Zamora, 29 de noviembre de 1907
- Fiesta en la cárcel de Zamora: El Heraldo de Zamora, 19 de abril de 1909
- La caridad de un preso: Diario de Valencia, 17 de febrero de 1917
- Indulto total a Marciano Centeno: El Heraldo de Zamora, 16 de septiembre de 1919
Para los últimos años de su vida obtuve la ayuda de varios organismos oficiales:
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- El Centro Documental de la Memoria Histórica, que me facilitó los antecedentes masónicos de Marciano Centeno: 1945, exp. 34, leg. 39.
- El Archivo del Ministerio del Interior, que me remitió su Expediente de Prisiones.
- El Archivo General de la Administración, que me envió su Expediente de Depuración como maestro: 1939, exp. 63, leg. 218.
- El Libro Diario del Cementerio de Zamora, 1936-1940, transcrito del Archivo Municipal por el Foro por la Memoria de Zamora: allí consta la fecha de su ejecución.
JCristovo
Investigador aficionado de historia y genealogía, con raíces en el valle del Tera. Desde 2017 trabaja con archivos civiles y parroquiales para reconstruir la memoria de Sitrama y sus familias. Ha publicado artículos en "Brigecio", revista del Centro de Estudios Benaventanos “Ledo del Pozo”.