CRÓNICAS DE ECLIPSES EN LA PROVINCIA DE ZAMORA
A principios del siglo XX se produjeron varios eclipses de sol en España, que se vieron casi totales en la provincia de Zamora:
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- el eclipse total de sol del 28 de mayo de 1900: considerado el mejor de todos porque el cielo estaba despejado;
- el eclipse total de sol del 30 de agosto de 1905: prometía ser apoteósico pero las nubes lo frustraron en el momento crucial;
- y el eclipse anular de sol del 17 de abril de 1912: fue muy breve y tuvo poca repercusión
La prensa zamorana les dedicó numerosas crónicas y artículos. Están enfocadas en Zamora capital, pero se pueden extrapolar al resto de poblaciones, como Sitrama de Tera.
A principios del siglo XX hubo varios eclipses, que se vieron casi totales en Zamora y Sitrama.
— Trio de eclipses, Ministerio de Ciencia, Educación y Universidades
ECLIPSES EN EL SIGLO XX EN ZAMORA Y SITRAMA
Después de vivir el eclipse de nuestras vidas, es una buena ocasión para recordar otros eclipses que también causaron una gran expectación hace más de cien años, a comienzos del siglo XX.
En sólo doce años hubo tres eclipses de sol en España:
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- el eclipse total de sol del 28 de mayo de 1900;
- el eclipse total de sol del 30 de agosto de 1905;
- y el eclipse anular de sol del 17 de abril de 1912.
En la provincia de Zamora fueron parciales pero se acercaron mucho a la totalidad. Por esa razón la prensa les dedicó numerosas crónicas y artículos. Están enfocadas en Zamora capital pero se pueden extrapolar al resto de poblaciones, como Sitrama de Tera.
Hubo muchos detalles parecidos a los del pasado 12 de agosto. Por ejemplo, los viajes programados a otros lugares donde el eclipse sería total, y el temor a que las nubes impidiesen el espectáculo.
Lo más curioso son los instrumentos para ver el eclipse. Los más precavidos reflejaban el sol sobre una sábana, papel o incluso agua, para lo cual utilizaban espejos, tarjetas agujereadas, anteojos de teatro y tinas o bañeras. Sin embargo, la mayoría quería verlo directamente. A falta de gafas especiales, los más pudientes empleaban placas fotográficas veladas. Pero casi todos usaban un cristal, que ahumaban con una llama hasta que el sol se reducía a un disco amarillento casi opaco: aunque se recomendaba quemar un trozo de alcanfor, lo habitual era una simple cerilla.
Cuando la totalidad era inminente, sucedía lo mismo que hace unos días. Por el suelo y las paredes corrían unas bandas de sombra, que parecían formar ondas sobre un estanque. Entonces la temperatura y la oscuridad caían de golpe. Brotaba un murmullo de asombro y la gente abandonaba la protección para contemplar el sol a la cara. Los animales se comportaban de forma extraña, en especial las aves. El mundo se quedó en silencio. Hasta que al cabo de unos minutos, o segundos, surgía un rayo de luz que disolvía el momento mágico, y la naturaleza volvía a recobrar sus colores y sonidos.
Veían el eclipse a través de un cristal, ahumado con la llama de una cerilla.
— Montaje IA del eclipse de 1900 en Sitrama
EL ECLIPSE TOTAL DE 1900
El primer eclipse total del siglo XX tuvo lugar el año exacto de su inicio: el 28 de mayo de 1900.
El eclipse recorrió una franja de unos 80 kilómetros de ancho entre Oporto y Alicante. Duró casi cuatro horas, aunque sólo 80 segundos en la fase de totalidad.
Si bien aún perduraba mucha superstición en torno a los eclipses, comenzaban a verse como algo natural y, sobre todo, como un espectáculo singular que valía la pena vivir. De él se obtuvo la primera fotografía de un eclipse solar.
En este sentido, el eclipse de 1900 fue el modelo de todos los siguientes. El público se entusiasmó al contemplarlo gracias al cielo despejado, y se calmó al ver que no ocurría ninguna desgracia. De hecho, en España se vio con expectación y esperanza: no sólo coincidía con el nuevo siglo, sino que se tomó como señal de renacimiento tras la crisis y depresión causadas por el Desastre de 1898.
El eclipse del 28 de mayo de 1900 recorrió una franja de 80 km de ancho entre Oporto y Alicante.
— Representación del eclipse de 1900 sobre la Península Ibérica
El eclipse de 1900 en Sitrama
En Sitrama el eclipse comenzó a las 14:31 del mediodía. En su momento cumbre, a las 15:48, estaba completamente despejado y se vio como un eclipse parcial muy profundo, al 95,2% de oscurecimiento, por lo que no se llegó a vivir la noche en pleno día. La fase máxima duró casi dos minutos, y el eclipse finalizó por completo a las 5 de la tarde.
Gracias a modernas herramientas de astronomía, podemos recrear cómo se vería el eclipse de 1900 en Sitrama en todas sus fases, desde el primer contacto hasta el máximo oscurecimiento.
En Sitrama estaba despejado y se vio como un eclipse parcial al 95,2%.
— Recreación de eclipse.thesuntoday.org
El eclipse de 1900 en la prensa zamorana
El Heraldo de Zamora narró cómo se vio el eclipse en la capital provincial, que sería muy semejante a Sitrama:
A las dos de la tarde, cientos de personas interrumpían la siesta para salir apresuradamente a las plazas y azoteas, provistas de cristales ahumados y anteojos. El día era espléndido, el cielo despejado y el sol acudía a su cita con la luna con verdadera majestad.
A las 14:30 comenzó la función teatral de los astros con precisión matemática. Se notó por una leve mordedura en la parte inferior derecha del sol. A medida que la luna lo cubría, una conmoción sacudía los nervios de los espectadores. Pero sus espíritus no se llenaron de espanto, como en épocas remotas, sino de una dulce melancolía.
A las 15:30, cuando la luna tapaba un tercio del sol, la luz del día comenzó a tomar un tinte más pálido, como visto a través de un vidrio ligeramente opaco. Desde ese momento se aceleró el eclipse. La luz disminuyó sensiblemente: no era el crepúsculo, sino un resplandor que tiene algo de fantástico, cuyos tonos lívidos se reflejaban en las paredes blancas y en los rostros de las personas.
A las 15:49, la luna cubrió casi totalmente el disco solar al 96,6%. El tono oscuro se acentuó notablemente y se advirtió un gran descenso de temperatura. Empezaron a verse estrellas en el firmamento.
A medida que la luna cubría el sol, una dulce melancolía llenaba el espíritu de los espectadores
— Foto real del eclipse de 1900
Las aves eran las más afectadas por el fenómeno. En un gallinero sólo quedó fuera el gallo, como asustado; las gallinas, en lo más oscuro de sus dormitorios, tenían la cabeza bajo el ala. Las bandadas de palomas dejaron de volar para retirarse asustadas a su palomar.
Una mujer recordaba años más tarde que se hallaba a quince pasos de un árbol. Allí se habían refugiado infinidad de pajaritos, en silencio, huyendo atemorizados de la inusitada noche que se venía encima. Entonces apareció una línea de luz carmín en el árbol, que iba ascendiendo mientras el sol desaparecía. Cuando la luz llegó a los pájaros, cayeron atontados al suelo. Pero como la luz duró muy poco, levantaron de nuevo el vuelo.
Todos los espectadores deseaban prolongar ese momento pero se vieron defraudados: al cabo de un minuto, el aspecto sombrío y extraordinario de la luz solar empezó a desaparecer. La esfera luminosa se fue ensanchando cada vez más y volvió a la normalidad una hora más tarde.
La luz disminuye; no es el crepúsculo, es un resplandor que tiene algo de fantástico.
— Heraldo de Zamora, 29 de mayo de 1900
EL ECLIPSE TOTAL DE 1905
El siguiente eclipse total de sol tuvo lugar el 30 de agosto de 1905.
El eclipse cruzó España entre Coruña y Baleares casi por la misma franja que el reciente 12 de agosto de 2026, aunque ligeramente más estrecha (180 km de ancho).
Tuvo una enorme expectación tras el éxito del anterior. Se consideró muy especial porque no habría otro tan grande en Europa hasta 1999, ni total en España hasta 2026. Además, coincidió con la firma de la paz tras la Guerra Ruso-Japonesa, lo que era también una buena señal de un futuro de armonía y reconciliación.
Por lo tanto, se animó a la gente a salir a la calle, e incluso se cerraron las oficinas a esa hora para que los empleados pudieran verlo. El propio rey Alfonso XIII fue con su familia a contemplarlo a Burgos, adonde invitaron a muchas personalidades españolas y extranjeras. Desde Zamora y Benavente cientos de personas fueron en tren hasta Astorga, donde el eclipse fue total.
El eclipse del 30 de agosto de 1905 recorrió una franja de 180 km de ancho entre Coruña y Baleares.
— Representación del eclipse de 1905 sobre la Península Ibérica
El eclipse de 1905 en Sitrama
En Sitrama el eclipse comenzó a las 11:42 de la mañana. En su momento cumbre, a las 13:05, estaba nublado. Aunque no se pudo ver la corona solar, se sintió como un eclipse casi total, al 99,7% de oscurecimiento, por lo que prácticamente se llegó a vivir la noche en pleno día. La fase máxima duró 3 minutos y 40 segundos, y el eclipse finalizó por completo a las 14:24.
Gracias a modernas herramientas de astronomía, podemos recrear cómo se vería el eclipse de 1905 en Sitrama en todas sus fases, desde el primer contacto hasta el máximo oscurecimiento.
En Sitrama estaba nublado y se vio como un eclipse casi total al 99,7%.
— Recreación de eclipse.thesuntoday.org
La previa al eclipse de 1905 en la prensa zamorana
En los días previos el «clisis» fue el objeto de todas las conversaciones. La gente aguardaba impaciente ese extraordinario fenómeno, que para la mayoría seguía siendo un hecho absolutamente fuera de su comprensión. Otros estaban con el alma en un hilo, por si las nubes les impedían estudiar la fotosfera y medir el diámetro de la luna. Y alguno estaría incluso resentido con el Gobierno, por cuya culpa el eclipse no iba a pasar por su pueblo.
Eran tan altas las expectativas que muchos quedarían defraudados, pues creían que iban a quedarse a oscuras, como al pasar un túnel, y hasta pedirían que saliesen los serenos. En todo caso, se recomendaba a los entusiastas que no mirasen el sol sin el cristal ahumado, pues podrían arrepentirse luego muy mucho.
En los días previos el "clisis" fue el objeto de todas las conversaciones.
— Heraldo de Zamora, 29 de agosto de 1905
El eclipse de 1905 en Benavente según la prensa zamorana
El 30 de agosto, El Correo de Zamora narró cómo se vio el eclipse en Benavente, que fue exactamente lo mismo que en Sitrama.
A las 11 de la mañana, existían en Benavente gran entusiasmo y vehementes deseos de admirar el eclipse. No iba a ser total por una décima, al 99,9%, lo que prometía un grandioso espectáculo en el cielo. El mejor punto de observación era el Paseo de la Mota, junto al actual Parador, donde la concurrencia era muy numerosa.
Por desgracia, el día estaba nublado desde el amanecer. Aunque el fuerte viento daba esperanzas de poder observar el eclipse.
Sin embargo, no fue así. A las 11:42 la luna estaba empezando a ocultar el sol, pero no se pudo ver porque el cielo seguía completamente cubierto. Y a las 12:18 comenzó a llover, con lo que se perdió toda esperanza de poder apreciar las distintas fases del fenómeno celeste.
En Benavente y Sitrama estuvo nublado desde el amanecer e incluso llovió.
— El Correo de Zamora, 30 de agosto de 1905
El eclipse de 1905 en Zamora según la prensa zamorana
El Heraldo de Zamora narró cómo se vio el eclipse en la capital provincial.
Con exactitud astronómica, la luna comenzó a cubrir el sol a las 11:30, lo que infinidad de personas pudieron observar mediante cristales ahumados y placas fotográficas veladas.
La fase máxima tuvo lugar entre las 12:34 y las 13:10. Pero fue imposible verla, puesto que se cubrió la atmósfera de espesos nubarrones grises con cambiantes blancos.
Durante ese tiempo tuvo lugar una poderosa transformación en la luz solar, que tiñó los objetos de una coloración extraña que produjo una honda tristeza en el ánimo.
Todos los animales, fuesen gallinas, pájaros o perros, huyeron despavoridos en busca de refugio, como dominados por un temor invencible, que desapareció paulatinamente a medida que disminuía la intensa oscuridad.
Al cabo de tres horas, la sombra desapareció completamente a las 14:30. Así finalizó el espectáculo celeste que, con toda su grandeza, no resultó tan admirable como el de 28 de mayo de 1900, debido a los nubarrones que ocultaron el sol en el máximo momento.
Este mismo contratiempo tuvo lugar en la mayor parte de Castilla. Sólo en Palencia las nubes se abrieron en el momento culminante. En Burgos, la muchedumbre venida de todas partes estalló de furia contra los astrónomos, culpándoles de no haber previsto las nubes (o incluso de haberlas provocado) y de la pérdida de tiempo y de dinero.
El eclipse no ha sido tan admirable como el de 1900, debido a los nubarrones que ocultaron el sol.
— Heraldo de Zamora, 30 de agosto de 1905
El eclipse de 1905 en Astorga según la prensa
Más suerte tuvieron los que madrugaron para pasar varias horas en tren hasta Astorga. Esto es lo que habrían podido ver en Sitrama con permiso de las nubes.
Más de seis mil personas subieron en plena noche a un tren kilométrico de 30 vagones entre Salamanca y La Bañeza, pasando por Zamora y Benavente. Había de todo, desde sesudos científicos hasta sabios de tertulia, todos ellos provistos de cristales ahumados, telescopios y, principalmente, bocadillos de chorizo más botas y botellas con vino y aguardiente.
Los vagones eran vetustos e incómodos, y en uno de ellos se incendiaron las ruedas (de hierro) y hubo que cambiarlo. En Benavente el descontento era enorme porque, además de ir prensados como puros en conserva, el sol comienza a jugarnos algunas malas pasadas, ocultándose tras las nubes. La alegría de los viajeros se convirtió en ojos tristes que dirigían al cielo miradas escudriñadoras y recelosas.
A las 11 el tren llegó a Astorga, bajo una lluvia menudita nada tranquilizadora. El frío era tan intenso que se hielan las palabras.
A las 11:27 la luna empezó a morder el sol, que seguía nublado. Y justo en ese momento, un viento favorable despejó la atmósfera, rasgó las nubes y dejó diáfano el cielo.
Un tren llevó a seis mil personas de Salamanca y Zamora a Astorga para ver el eclipse total.
— Foto real del eclipse de 1905
A las 13:00 entró en su totalidad el eclipse, que duró tres minutos y medio. La oscuridad se extendió por el paisaje. La voz se extinguió en todas las gargantas. Descendió la temperatura seis grados. El sol se convirtió en un disco negro rodeado de una aureola azulada: unos penachos carmíneos que parecían anunciar a los mortales que aún vive, que todavía palpita y que seguirá siendo el iris de esperanza para la Tierra.
En ese momento supremo, el entusiasmo era indescriptible. Todo el mundo abandonó las protecciones para contemplar el sol cara a cara. Un griterío inmenso prorrumpe en ¡bravo, hermoso, sublime, encantador…! Al mirar el campo y las vegas, la naturaleza parecía triste y melancólica. Se observaba una luz que no era luz; una sombra que no era sombra.
De repente surgió un rayo potente de luz que lleva la alegría por todas partes. La naturaleza fue recobrando el mismo aspecto que tenía antes. Y las aves volvieron a piar.
Un griterío inmenso prorrumpe en ¡bravo, hermoso, sublime, encantador...!
— Heraldo de Zamora, 31 de agosto de 1905
EL ECLIPSE TOTAL-ANULAR DE 1912
El último eclipse que se pudo ver en Sitrama en el siglo XX tuvo lugar el 17 de abril de 1912.
Fue un curioso eclipse híbrido. Fue total en una estrechísima franja de pocos metros entre Verín (Ourense), Ponferrada y Gijón, que duró escasos segundos. El resto lo vio como un eclipse anular: la luna sólo ocultó el centro del Sol, por lo que no se hizo de noche en ningún momento.
Fue llamado el «Titanic», en memoria del famoso barco que se hundió sólo tres días antes. Y fue cuando nació la expresión «anillo de diamante» que aparece en el extremo del sol justo antes y después de la totalidad, a raíz de una joven francesa que exclamó «¡Parece un anillo de compromiso!»
La palabra «anular» restó mucho interés a este eclipse en España. Poca gente se molestó en contemplarlo y apenas dejó recuerdo en la memoria colectiva
El eclipse del 17 de abril de 1912 fue total en una estrechísima franja y anular en el resto.
— Representación del eclipse de 1912 sobre la Península Ibérica
El eclipse de 1912 en Sitrama
En Sitrama el eclipse comenzó a las 10:26 de la mañana. En su momento cumbre, a las 11:48, estaba despejado. Se sintió como un eclipse parcial al 97,1% de oscurecimiento, y como además era anular no se llegó a vivir la noche en pleno día. La fase máxima duró 2 minutos, y el eclipse finalizó por completo a las 13:14.
Gracias a modernas herramientas de astronomía, podemos recrear cómo se vería el eclipse de 1912 en Sitrama en todas sus fases, desde el primer contacto hasta el máximo oscurecimiento.
En Sitrama estaba despejado y se vio como un eclipse parcial al 97.1%.
— Recreación de eclipse.thesuntoday.org
El eclipse de 1912 en la prensa zamorana
El Heraldo de Zamora narró brevemente cómo se vio el eclipse en la capital provincial, que sería muy semejante a Sitrama.
El artículo recalcó que el eclipse había sido anular, tal como habían anunciado los astrónomos. En Zamora se observó perfectamente, pues el cielo se hallaba despejado y el astro rey brillaba en todo su esplendor como en día de verano.
El eclipse comenzó a las 10:26. A medida que la luna interponía su masa helada entre la Tierra y el sol, la luz era más opaca y parecía el atardecer de un día tempestuoso.
La fase máxima llegó a las 11:50, cuando el oscurecimiento alcanzó el 96,5%. Poco después el sol comenzó a lucir de nuevo, y a las 13:13 terminó el eclipse en Zamora.
El fenómeno fue presenciado por centenares de curiosos, provistos de cristales ahumados, lentes, clichés fotográficos y otros aparatos análogos. Sin embargo, la decepcionante conclusión era que el eclipse no ha sido tan interesante como los de 1900 y 1905.
El eclipse en Zamora no ha sido tan interesante como los de 1900 y 1905.
— Foto real del eclipse de 1912
FUENTES Y REFERENCIAS
Las principales referencias se hallan en los periódicos de esos años, que se pueden encontrar en la web de Prensa Histórica:
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- El eclipse en Zamora. El Heraldo de Zamora, 29 de mayo de 1900
- El eclipse en Zamora. El Heraldo de Zamora, 29 de agosto de 1905
- El eclipse en Zamora. El Correo de Zamora, 30 de agosto de 1905
- El eclipse en Zamora. El Heraldo de Zamora, 30 de agosto de 1905
- El eclipse total del 30 de agosto de 1905. El Heraldo de Zamora, 31 de agosto de 1905
- El eclipse de sol de ayer. El Adelanto de Salamanca, 31 de agosto de 1905
- Viendo el eclipse. El Lábaro, 31 de agosto de 1905
- El eclipse de hoy. El Heraldo de Zamora, 17 de abril de 1912
- Impresiones propias. El Heraldo de Zamora, 22 de septiembre de 1920
El Ministerio de Ciencia creó una página web sobre los antiguos eclipses.
Los mapas con los recorridos de los eclipses son también muy útiles:
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- Eclipse de 1900
- Eclipse de 1905
- Eclipse de 1912
Fotos auténticas de los eclipses:
The Sun Today permite una recreación de cómo se verían los eclipses en Sitrama:
También son muy útiles los mapas interactivos de The Sky Live:
JCristovo
Investigador aficionado de historia y genealogía, con raíces en el valle del Tera. Desde 2017 trabaja con archivos civiles y parroquiales para reconstruir la memoria de Sitrama y sus familias. Ha publicado artículos en "Brigecio", revista del Centro de Estudios Benaventanos “Ledo del Pozo”.